Las reglas de composición

A todos, sepamos o no de fotografía, nos pasa que hay ciertas imágenes que nos cautivan. A veces es debido a sus colores, su fuerza o, la mayor parte del tiempo, debido a un «no-sé-qué». Pues te cuento que ese no-sé-qué tiene una explicación. Como he dicho antes, en fotografía no hay verdades universales (como en ningún ámbito en realidad), pero con lo que te vamos a contar te darás cuenta de que hay ciertas «reglas» o técnicas que nos ayudarán a capturar la atención de quien observa nuestras fotos. Son lo que denominamos: las Reglas de Composición.

Permíteme por favor insistir una vez más: llamarlas reglas es sólo una denominación ya que cuando las domines podrás romperlas o no respetarlas y aún puedes hacer grandes fotografías.

¿Para qué sirven las Reglas de Composición? Nos ayudarán a establecer un punto de interés dentro de la imagen. En una fotografía puede haber muchos elementos distractores que pueden hacer que una gran fotografía se arruine al aburrir o saturar al espectador ya que éste se cansará de buscar por sí mismo el elemento, situación o historia que queremos mostrar. Por eso debemos guiarlo y para eso nos apoyaremos de los espacios, las líneas, los números y todo lo que tengamos a mano para lograr que quienes vean nuestras imágenes no se aburran y además observen exactamente lo que hemos querido destacar. Esto no quiere decir que no vayan a tomar en cuenta el resto de la composición, sólo que el primer impacto debe llegar exactamente donde nosotros queremos.

Piénsalo ¿cu´snto tiempo pasa entre que ves una fotografía y que empiezas a analizar su contenido? Pues, bien, ese pequeño lapso es el que tenemos para atrapar a nuestro espectador y para eso existen estas reglas. A continuación te presentamos algunas de ellas:

 

La regla de los tercios: Según la gran mayoría de los sitios relacionados con fotografía ésta es quizás la más importante de las reglas básicas de composición. Se trata de que dentro de una fotografía hay 4 puntos que concentran y captan nuestra atención de manera natural y debemos aprovecharlos ubicando en alguno de ellos el elemento que queremos destacar. Estos puntos se obtienen al trazar 2 líneas paralelas horizontales y 2 paralelas verticales que dividen  la imagen en una matriz de 3×3, luego las intersecciones de estas líneas nos entregan los 4 puntos de interés que comentaba más arriba. Es más fácil dibujarlo que explicarlo, mira:

 

 

 

 

 

 

 

Aplicado a una fotografía y tal como comentábamos antes, la idea es ubicar el centro de atención en cualquiera de estos puntos. Aplicado a una fotografía con 1 sólo punto de interés tienes la libertad de escoger dónde ubicar el sujeto fotografiado (persona u objeto), pero en caso de tener 2 puntos de interés lo sugerido es ubicarlos de manera diagonal entre ellos. Mira los siguientes ejemplos:

Con 1 punto de interés.

 

Con 2 puntos de interés ubicados de manera diagonal.

Obviamente la ubicación de los elementos no debe ser exacta y puedes probar distintas combinaciones para que puedas apreciar el resultado.

 

 

La regla de la mirada: Esta es bastante sencilla, pero muy efectiva. Se trata de que al fotografiar a una persona intentes dejar más espacio entre el borde hacia el que dirige su mirada y su rostro, es decir, la mayor cantidad de «aire» o espacio libre debe estar en la dirección donde mira. Esto nos produce algo de curiosidad por saber qué está mirando el sujeto en el caso de que ése «algo» no esté en el encuadre, y de tranquilidad y equilibrio al completar el cuadro en caso de que sí esté en la imagen. Te muestro 2 ejemplos de esta regla aplicada:

En este caso la mirada de la modelo se dirige hacia la izquierda, que es donde más espacio se ha dejado entre ella y el borde de la imagen.

 

En este otro ejemplo el espacio se ha dejado a la derecha, respetando también la dirección de la mirada del sujeto.

 

La regla del movimiento: Tiene más o menos la misma intención que la anterior Regla de la Mirada, que es entregar la sensación de dinamismo en una imagen fija, pero esta vez aplica tanto a seres vivos como inertes que se encuentren en movimiento. La idea de dejar la mayor cantidad de espacio libre o «aire» en la dirección que se produce el desplazamiento.
Te muestro un par de ejemplos:

 

El espacio negativo: Menos es más, y es que no siempre es necesario llenar el encuadre con objetos, sobre todo cuando se quiere transmitir una sensación de intimidad, por decirlo de una manera. El espacio negativo es un área vacía dentro del encuadre que perfectamente podría no haber sido incluida, pero que, sin embargo, potencia la simplicidad y nos ayuda a aislar de manera limpia nuestro punto de interés. La clave para utilizar este recurso es no incluir ningún elemento que desvíe la atención del espectador.

Mira los siguientes ejemplos:

 

 

Más adelante veremos más reglas y recursos para componer nuestras fotografías utilizando estas herramientas. Click

 

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